lunes, 25 de febrero de 2013

Diario de un amigo

 Yo siempre quise escribir, mucho antes de querer ser ingeniera, antes de querer estudiar diseño de modas, antes de jugar balonmano o de practicar Jiu Jitsu.....antes que todo eso, yo quería escribir y lo hacía;
no sé si lo hacía bien, pero escribir era una alegría para mi por más tristes que parecieran mis versos.
  Hoy después de un año y resto de no escribir ni mi nombre completo, amanecí con esta necesidad imperante de escribir lo que fuera, esa necesidad de hacer un gran juego de palabras y sorprender a más de uno con una frase incoherente y adornada, esa necesidad que se asemeja al hambre; que no se puede ocultar ni apaciguar a menor que uno le eche comida al estómago, sí, esa necesidad que no se calma sino escribiendo.
  Mientras conducía y reflexionaba sobre escribir y sobre qué escribir,  recordé este blog moribundo que bien titula las historias jamás contadas -y que hace un gran honor a su nombre el hecho de ver que jamás contamos nada- y decidí decididamente, como dirían los compatriotas del MOPT o algún dirigente sindical, a hacer una nueva entrada en este sitio y estampar realmente historias de EHQ y Nat Med que sí han sido contadas pero jamás bloggeadas.
  El viaje en retrospectiva sobre las andadas de Emi y Natalia no son más que recuerdos de buenos momentos, recuerdos de hacer dengue o tonto por la vida, recuerdos de un TEC más placentero y menos cuadrado; en definitiva, es el recuerdo de haber encontrado a una de las persona más singulares que conozco en el lugar en donde la singularidad no es el pan nuestro de cada día y después de 11 años de amistad me doy cuenta que sigue teniendo la misma singularidad de aquellos tiempos en los que nos conocimos.
  Emi llegó a mi vida, gracias a dos horas y medias de interminable travesía en bus y gracias a Edgar, un amigo de Emiliano que nos presentó. Recuerdo muy bien que ni siquiera nos interesó conocernos mas allá de lo ya obvio, que eramos vecinos y que íbamos a la misma universidad; recuerdo además que cuando lo vi un dia después de haberlo conocido, en la clase de Fisica 1, pensar que era mi tabla de salvación ya no tenía que viajar sola hasta mi casa en bus; y así como trascurre el tiempo, lunes tras lunes corriamos para tomar el bus de las 5:15pm, directo a Alajuela con parada en San José y encaminarnos hasta nuestra casa hablando de las cosas mas sin sentido posibles.
  Con los viajes de las 5pm de los lunes, llegaron los viajes de las 6am de todos los dias y los de las 5pm del resto de días y con los viajes en bus llegaron los trabajos de comunicación escrita y los laboratorios de química y de repente también habían llegado Fito, Fito y la MF. ya no éramos dos, eramos 5 VIPs que se comían el mundo con sus ideas, que jugaban Ron en la biblioteca, que se deban golpes en el pretil, que se agarraban a madrazos tico-colombianos en pleno centro de san josé y que se tomaban fotos ficticias, almorzaban panes de don Toño y leían corazones en conflicto...eramos los intocables.
  Entre las historias o momentos más memorables fue hacer el día en pro del coma diabético, el cual consistía en ingerir sólo dulces o azúcar comenzando por un helado con galletas oreo, leche condensada y una coca cola. Receta que si bien pareciera inofensiva tuvo gran impacto en nuestro organismo, más porque consumimos un litro de helado, 250g de leche condensada y una botella de medio litro de gaseosa bajo el caluroso sol decembrino.....tuvimos tanta energía ese día  que nos sobró el tiempo para caminar de san José a sabanilla, buscar a la ex de Emiliano, volver caminando a San Pedro de montes de Oca, ir a una fería de trabajo, aplicar para trabajos y hacer entrevistas previas para posibles trabajos y regresar a San José; claro está que después de eso no tuvimos fuerzas para devolvernos a nuestras casas y tuvimos que llamar para que fueran por nosotros.
  Otro momento que recuerdo fue cuando nos dejaron botados en una fiesta en Lindora y terminamos yendo a casa en el cajón de una camioneta de otro amigo que por casualidad encontramos en la fiesta o cuando yo quebré el vidrio de la ventana de la casa de Emiliano jugando dogdeball con un haki y era un día feriado y tuvimos que ver donde nos hacían una ventana nueva....también hay historias de nuestro reconocido trago llamado "goma eterna" el cual funcionaba bien con sólo un trago, pero JAMÁS debia tomarse más de uno por sus efectos de días menos o infulas del Rey del fútbol. cómo olvidar ir a Deliré en plaza Heredia y bailar ska en un lugar lleno de ragasalseros, es más como olvidar el término ragasalsero.
  Son tantos los buenos momentos, las gotas del amor que una vez tomamos, el vodka Zar y el tampico que bebimos juntos, las caminadas eternas por limpios, los ensayos de teatro, el CD de Ilniño, jugar Stop Oral o reirnos de Ledis, de cantar en los buses por afición y mejorarle la letra a las canciones, de cantar "losing my religion" de R.E.M en Karaoke, de las amistades dañadas de Emiliano porque sus amigos andaban conmigo,  de jugar Pool y ser pésima, de viajar con Eu y reirnos de ver como nos recitaba Le Luthiers de memoria, de recitar Farewell de Neruda con el corazón en la mano, etc...porque así podría ir por cada uno de los años de amistad recordando como esos tiempos sí fueron mejores.
  Ahora que Emi se casó, yo no podría dejar de ser menos que su testigo porque yo he sido testigo de su vida, he sido como una bitácora para tener presente todas las cosas que se nos han ocurrido y aunque yo esperaba casarme antes que él, me alegra poder compartir ese momento con él. No sé como serán nuestras nuevas historias, si serán contadas o no; lo que sé es que este recordatorio escrito es mi mejor regalo de bodas para el amigo no amigo casi hermano, porque los cuchillos y cucharas fueron para cumplir con el protocolo y caerle bien a la doña.